Turquía

Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

Bursa y Cumalıkızık: el nacimiento del Imperio Otomano

Esta propiedad es una nominación en serie de ocho sitios componentes en la ciudad de Bursa y el pueblo cercano de Cumalıkızık, en la región sur de Mármara. El sitio ilustra la creación de un sistema urbano y rural que estableció el Imperio Otomano a principios del siglo XIV. La propiedad encarna las funciones clave de la organización social y económica de la nueva capital que se desarrolló en torno a un centro cívico. Estos incluyen distritos comerciales de khans, kulliyes (instituciones religiosas) que integran mezquitas, escuelas religiosas, baños públicos y una cocina para los pobres, así como la tumba de Orhan Ghazi, fundador de la dinastía otomana. Un componente fuera del centro histórico de Bursa es el pueblo de Cumalıkızık, el único pueblo rural de este sistema que muestra la provisión de apoyo al interior de la capital.

Sitio arqueológico de Troya

El sitio arqueológico de Troya, con sus 4.000 años de historia, es uno de los más célebres del mundo. Las primeras excavaciones del sitio datan del año 1870 y fueron realizadas por el famoso arqueólogo Heinrich Schliemann. Desde un punto de vista científico, sus numerosos vestigios constituyen la prueba más importante del primer contacto entre las civilizaciones de Anatolia y el mundo mediterráneo. El asedio de Troya por los guerreros espartanos y aqueos, llegados de Grecia hacia el siglo XIII o XII a.C., fue inmortalizado por Homero en La Ilíada y desde entonces ha sido una fuente continua de inspiración para grandes artistas del mundo entero.

Pérgamo y su paisaje cultural multicapa

Este sitio se eleva por encima de la llanura de Bakirçay en la región turca del Egeo. La acrópolis de Pérgamo fue la capital de la dinastía helenística Attalid, un importante centro de aprendizaje en el mundo antiguo. Templos monumentales, teatros, stoa o pórticos, gimnasio, altar y biblioteca se instalaron en el terreno inclinado rodeado por una extensa muralla de la ciudad. El Santuario Kybele excavado en la roca se encuentra al noroeste en otra colina vinculada visualmente a la acrópolis. Más tarde, la ciudad se convirtió en la capital de la provincia romana de Asia conocida por su centro de curación Asclepieion. La acrópolis corona un paisaje que contiene túmulos funerarios y restos de los imperios romano, bizantino y otomano en y alrededor de la ciudad moderna de Bergama en las laderas más bajas.

Hierápolis – Pamukkale

Creado por las aguas saturadas de calcita de manantiales situados en la cumbre de un farallón de 200 metros de altura que domina la llanura circundante, el paisaje fantástico de Pamukkale (“el castillo de algodón” en turco) forma bosques minerales, cascadas petrificadas y toda una serie de pilones escalonados. Aquí fue donde la dinastía de los atalidas, reyes de Pérgamo, creó el balneario de Hierápolis a finales del siglo II a.C. El sitio alberga las ruinas de las termas, los templos y otros monumentos griegos.

Éfeso

Situada en la antigua desembocadura del río Caístro, esta ciudad comprende una serie de asentamientos humanos que fueron ocupando sucesivamente nuevos sitios, a medida que la acción de la naturaleza iba desplazando el litoral hacia el oeste. Los asentamientos de las épocas helenística y romana también fueron condicionados por ese desplazamiento. Las excavaciones arqueológicas han puesto de manifiesto la existencia de monumentos importantes de la época del Imperio Romano, como la Biblioteca de Celso y el gran teatro. Apenas quedan unos pocos vestigios del célebre templo de la diosa Artemisa (Diana), considerado una de las “Siete Maravillas del Mundo Antiguo”, que fue un importante centro de atracción de visitantes y adoradores venidos de toda la cuenca del Mediterráneo. A partir del siglo V de nuestra era, la Casa de la Virgen María, una capilla cruciforme cubierta de cúpulas y situada a 7 km de Éfeso, se convirtió en un importante lugar de peregrinación cristiana. La antigua Éfeso es un ejemplo, único en su género, de ciudad portuaria con una dársena y un canal marítimos.

Parque Nacional de Göreme y sitios rupestres de Capadocia

En el valle de Göreme y sus alrededores, en medio de un espectacular paisaje modelado por la erosión, hay toda una serie de santuarios rupestres que son testigos de excepción del arte bizantino del período posticonoclástico, así como viviendas y aldeas troglodíticas y subterráneas que son vestigios de un hábitat humano tradicional cuyos orígenes se remontan al siglo IV.

Paisaje cultural de la fortaleza de Diyarbakır y jardines del Hevsel

Situada en un escarpe del curso superior del río Tigris, que forma parte del “Creciente Fértil”, la ciudad fortificada de Diyarbakır y su paisaje asociado han conocido numerosas culturas a lo largo de los siglos. El sitio fue un centro importante desde los periodos helenístico, romano, sasánida y bizantino y, más adelante, otomano e islámico hasta la actualidad. El sitio comprende el tell de Amida, llamado İçkale (castillo interior) , las murallas de Diyarbakır, de 5.800 metros de longitud, numerosas torres, puertas, contrafuertes y 63 inscripciones que datan de diferentes periodos históricos y, por último, los fértiles jardines de Hevsel, que unen la ciudad al río Tigris, que abastecen a la ciudad de víveres y de agua.

Monte Nemrut (Malatya)

El monte Nemrut alberga los vestigios de una de las más ambiciosas construcciones de la época helenística, el mausoleo del rey Antíoco I, que ocupó entre los años 69 y 34 a.C. el trono de Comagene, un reino creado al norte de Siria y el Éufrates tras el desmembramiento del imperio de Alejandro el Magno. El doble origen de la cultura y el arte de este reino lo corroboran tanto el sincretismo del panteón de sus dioses como el linaje grecopersa de sus soberanos.

Göbekli Tepe (Urfa)

Situado al sudeste de Anatolia, en lo alto del Monte Germus, este sitio posee toda una serie de monumentos megalíticos circulares y rectangulares dispuestos en forma de recintos, que fueron erigidos por poblaciones de cazadores-recolectores en la etapa del Periodo Neolítico anterior a la alfarería (9600-8200 a.C.). Utilizados para la ejecución de rituales, probablemente funerarios, estos recintos poseen altos pilares en forma de T con animales salvajes esculpidos que nos dan una idea de la cosmovisión y las creencias de los pobladores de la Alta Mesopotamia hace unos 11.500 años.